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CHEESE CAKE DE ROMERO

El otro día tuvimos en la tienda un encargo express, necesitaban tres tartas que fueran en color verde por un tema corporativo de su empresa y, como no tenía mucho tiempo para pensar, se me ocurrió reconvertir alguna de estas clásicas que yo hago en color verde; una es de cheese cake de romero, otra es un brazo de menta y chocolate y la otra es merengue crujiente con manzana y nata (merenzana) igual pero verde.

Ahora os dejo este cheese cake de romero, lo mejor: lo que disfruté saliendo con mi delantal en un día soleado de otoño a coger el romero que crece justo enfrente. Por unos instantes me sentí como si estuviera en el campo en un día de esos sin prisas…

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Ingredientes:

Una base de 1 cm de alto por 24 cm de diámetro de bizcocho genovés al que he añadido un poco de colorante en gel verde. Este sería el clásico bizcocho para brazo de gitano. Si no os apetece complicaros, podéis poner una base de galletas, pero a mi esto me cansa un poco y me gusta más es toque jugoso que da el bizcocho.

  • 1 tarrina de 250 gr. de queso mascarpone
  • 400 gr. de nata para montar
  • 100 gr de azúcar para el queso y la nata
  • 100 gr de azúcar para el gelificado de romero
  • 5 hojas de gelatina neutra
  • unas ramitas de romero
  • colorante en gel verde
  • 500 ml. de agua
  • 4 gr. de agar-agar

Procedimiento:

Dejar el romero en agua y vinagre unos minutos para que se limpie bien.

Poner la mitad del agua a hervir, infusionar el romero durante unos minutos y colarlo.

Poner en la montadora (o con las varillas manuales) el queso con la nata y el azúcar. Batir hasta que quede montado, con la textura de la nata montada.

Poner en remojo las hojas de gelatina. Calentar cinco cucharadas de la infusión de romero y, cuando la gelatina esté blanda, escurrirla y disolverla en la infusión. Dejar templar un poco y mezclarlo delicadamente con el montado de mascarpone y nata, junto con un poco del colorante verde en gel.

Cubrir la base de un molde desmontable de 24 cm con el bizcocho. Poner encima la mezcla de queso y dejar solidificar en la nevera. Para acelerar el proceso,  se puede poner en el congelador una media hora, para que tome cuerpo pero no llegue a congelarse.

Volver a poner en el fuego la infusión de romero y añadir, en forma de lluvia, el agar-agar. Dejar cocer suavemente dos minutos sin dejar de remover. Incorporar el resto del agua y el colorante verde.

Cuando la base de queso esté sólida, hacer unas marcas con un tenedor para que la gelatina se quede bien pegada. Cuando la mezcla de agar-agar esté a temperatura de 37º aprox., ir poniéndola con ayuda de de una cuchara poco a poco, hasta acabar con toda.

Volver a meter en la nevera hasta que solidifique la capa superior. Al llevar agar-agar, lo hará muy rápido. Decorar con una ramita de romero. Mejor de un día para otro.

Probarla porque es fantástica la mezcla . No os paséis poniendo romero a infusionar, el toque tiene que ser sutil.

TARTA DE QUESO ALEMANA

La receta de esta tarta la he encontrado en una revista de recetas dulces alemana que compré en Mallorca. Es muy fácil, sólo lleva un poco más de tiempo por la masa quebrada que la envuelve. La verdad es que me ha parecido exquisita. Aunque sea muy parecida a otras, hacerla y veréis la diferencia. También se le pueden poner pasas dentro que es lo que indica la receta, pero yo esta vez no se las he puesto.

 

Ingredientes

 

Para la masa quebrada: (para  dos tartas)

 

  • 300 gramos de harina normal
  • 130 gramos de mantequilla
  • 70 ml de agua muy fría
  • 50 gr de azúcar
  • 1 pizca de sal

 

Para el relleno:

 

  • 500 gr de queso fresco quark
  • 125 gr de azúcar
  • 1 sobre de azúcar vainillada
  • La cáscara de un limo rallada (lavado previamente con detergente y bien seco)
  • 50 gr de maicena
  • 4 huevos
  • 400 gr de nata

 

Procedimiento

 

Elaborar la masa quebrada mezclando en el robot todos los ingredientes hasta que se quede como una “especie de migas”, en la thermomix 15 segundos vel 6. Sacarla unirla con las manos hasta hacer una bola y meterla en la nevera  media hora. Dividir la masa en dos y una de las partes guardarla en el congelador para otra ocasión.

Forrar el fondo y las paredes de un molde desmontable de 24 cm de diámetro. Pincharla con un tenedor por varios sitios y sellar lo bordes con los dedos mojados en agua de manera que quede muy bien pegada al molde. Meter en el congelador durante el tiempo que tarda en calentarse el horno.

Precalentar el horno a 180º. Mientras mezclar con la batidora a velocidad baja todos los ingredientes del relleno menos la nata que se habrá montado antes y se incorpora después. Esto hará que la masa quede más esponjosa pero no es estrictamente necesario.

Sacar el molde del congelador y poner dentro el relleno. Hornear durante una hora aproximadamente, hasta que al pincharla con una aguja ésta salga seca.